La promesa de una prestación como premio de un concurso sólo es válida si en el anuncio público se fija un plazo para su realización.
El promitente tiene derecho de designar a la persona que deba decidir a quién o a quiénes de los concursantes se otorga la recompensa. A falta de esta designación, le corresponde al promitente. En ambos casos, la decisión es obligatoria.