El negocio jurídico simulado es nulo si es ilícito. Es anulable si perjudica los derechos de un tercero.
Quedan a salvo los derechos adquiridos de buena fe y a título oneroso por terceros.
Además, en cuanto a los derechos reales que recaen sobre bienes inmuebles, se atenderán de acuerdo a lo dispuesto en la legislación registral inmobiliaria.