Ante la gravedad del riesgo que representa a la integridad de las cosechas de nuestros agricultores el alto número de cerdos salvajes que se están proliferando cada vez más sin control alguno, resulta menester tomar acción afirmativa e inmediata que permita erradicar esta plaga inusual. El curso de acción excepcional propuesto por este capítulo resulta ser la manera más responsable y efectiva de atender esta crisis que tanto impacto está teniendo en el cultivo de ciertos productos agrícolas, sin poner más en riesgo la frágil sostenibilidad alimentaria de nuestra Isla.
En cumplimiento con la implementación de una política pública sobre control de cerdos salvajes, es necesario que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, el Departamento de Salud y el Departamento de Agricultura establezcan y aprueben los reglamentos y acuerdos colaborativos para que los agricultores que así lo deseen puedan solicitar el permiso correspondiente y sean debidamente orientados sobre la disposición de los restos del animal así como las prohibiciones inherentes a la cacería autorizada.